“¡RECIBID LA UNCIÓN DEL FUEGO DEL REFINADOR!”: Amado Maestro Ascendido Zaratustra
- Hernando
- 25 ago 2022
- 4 Min. de lectura
Amado Maestro Ascendido Zaratustra 14 de abril de 2006 (Tucson, Arizona) “¡RECIBID LA UNCIÓN DEL FUEGO DEL REFINADOR!” (Parte 1 de 3)
Devotos de los Maestros Ascendidos, ¡Recibid el Fuego Sagrado hoy para incinerar todo lo que no sea similar a vuestra Verdadera Identidad en Dios! ¡Arrojad al Lago de Llama Violeta, por la Acción del Rayo Rubí del Amor de Dios, todo lo que no sea similar a vuestra propia Presencia Divina! Para que, al levantaros, estéis de pie en la Luz de vuestro Santo Ser Crístico. Tendréis vuestro vestido lavado y limpio. ¡Y tendréis, Benditos, la Discriminación Crística para saber quiénes sois, para saber que es real, ¡que es duradero! Porque a menos que haya transmutación en vuestro mundo, siempre percibís la vida a través del lente de pensamientos y emociones impuros; de las capas de vuestro karma; y, en efecto, Benditos, de lo que tratan de imponeros no solamente los que están encarnados, sino también los que están en el plano astral atrapados entre dos mundos — sin Luz suficiente para avanzar hacia las Octavas Superiores ni suficiente Fuego de su propia Presencia Divina, a raíz de su maldad y de su karma, para pasar más allá de ese reino astral. Es gracias a la Bendición de vuestra Presencia Divina personal que en este día os encontráis en un lugar donde podéis recibir ese Fuego. Porque no todos los que vienen a nosotros tienen sus vehículos preparados, pues no han invocado la Luz de su Presencia Divina. No han doblado la rodilla para rendirse ante la Presencia de Dios. Tampoco han purificado sus hábitos o disciplinado su consciencia para que, al bajar a su mundo, la Luz logre no multiplicar su propia negatividad, sobrecargándolos aún más, sino que bañe y limpie los residuos que aún no han sido transmutados a pesar de sus propios esfuerzos. Porque, de hecho, cuando demostráis la Ley, cuando os esforzáis hasta el límite de vuestra capacidad, la Gracia de vuestra Presencia Divina personal y de aquellos que rinden asistencia a los Hijos e Hijas de Dios en encarnación puede, por medio de una Dispensación, daros el pleno beneficio de su Consciencia, de su Luz y de su Fuego. Cuando dejáis repetidamente que estados inferiores de la consciencia remolineen en vuestro interior, ¿de quién es la culpa sino vuestra si alimentáis la tendencia de vuestro propio cuerpo emocional para recrear esas energías negativas? Y sí, benditos, ¿eso qué provoca en vuestro cuerpo físico? No es sin razón que, en las imágenes de antaño, los santos aparecían retratados con una luminosidad sobrenatural en su rostro y una Luz Divina en sus ojos. Podían permanecer encarcelados en calabozos durante años y años, pero eso no perturbaba su Fe ni su conexión con el Corazón de Dios — y ese Resplandor Esplendor emanaba triunfantemente. ¡Vosotros sois llamados a ir más allá de los santos del pasado! Habéis recibido la oportunidad de invocar la Luz dentro de vuestros ropajes; de tener el Fuego de la Mente de Dios atravesando vuestra mente; de tener vuestras emociones tan cargadas de Luz, aunque mantenidas bajo el Control de la Mente Divina, que no se dejan agitar a menos que la Luz de Dios y los dedos de la Mente de Dios se muevan a través de esas corrientes vitales, energizando el mismo cuerpo físico. ¿No es cierto que resulta muy difícil atravesar una encarnación entera cargando el peso, la presión incesante de los pensamientos y emociones humanos que constantemente golpean vuestro ser? Sois llamados a invocar suficiente Luz para provocar una acción suspensiva — una presión superior de Luz de dentro hacia fuera — de manera que la Luz emane como una corriente de Llama de vuestro Corazón para mantener en suspenso el peso de condenación del mundo. Esos valiosos, aunque raros portadores de Luz que conocen y aman a Dios, que son mantenidos en el seno de la Luz Crística, enfrentan el desdén de la mayor parte de la raza humana, que en su envidia e ignorancia no desea que tengáis vuestro día al Sol. ¡Menuda farsa! Porque si ellos reconocieran lo que causa la Luz en vuestros ojos, la Paz que emana de vuestro semblante, vuestra Paciencia y Tolerancia ante ellos a pesar de su ira y de su agitación, la Fuente que os permite luchar con una Fe y Confianza indómita en Dios y un compromiso hacia el Destino y meta de vuestra Ascensión — si se percataran de ello, si pudieran captar un mero vislumbre de ello, ¿no entendéis cómo ellos cambiarían, Benditos? Quizás algunos tarden más en llegar allá. Sin embargo, la semilla plantada por vuestro ejemplo y por las Enseñanzas que compartís terminará produciendo el cambio para su propia aceleración en el Sendero. Así es como iniciáis una Nueva Religión Mundial. Así es como ejecutáis la Instrucción de los Maestros para que deis a Luz la Antorcha de vuestro propio Ser y la elevéis en alto, derramando Luz sobre las áreas de tiniebla, superstición y negatividad que no hacen parte de un reino donde reside el Santo Ser Crístico, que no tienen nada en común con una Manera de Vivir de Maestro Ascendido, de la cual estáis llamados a dar el ejemplo. Demasiados entre vosotros piensan que, aunque cada uno a su manera, no sois más que una persona incapaz de provocar todos esos amplios cambios. ¿Pero no logró Pablo que las cosas cambiasen? Hoy (conocido) como el Maestro Hilarión, él sigue portando una Bandera de la Verdad, fomentando y llevando la Verdad a todos los rincones de la Tierra. Vosotros, Benditos, podéis ser como Pablo. También podéis ser como la Madre María, brindando Consuelo, Amor y manteniendo el Concepto Inmaculado en pro de quienes no conocen su Verdadera Identidad. E incluyo aquí a los que profesan saber quiénes son pero que, en su ceguera, su separación de Dios y sus falsas exploraciones no tienen la claridad de Visión ni la Vibración suficiente para comprender la verdadera Realidad de su Ser. Estos vehículos externos que lleváis puestos están destinados a recibir la carga de Luz de los Siete Rayos de la Consciencia Divina de vuestra propia Presencia YO SOY. Estos Siete Rayos Primarios deben permanecer anclados permanentemente dentro de vuestras vestiduras, activos a lo largo de vuestras encarnaciones mientras obtenéis la maestría y expandís su Resplandor. (…) Copyright 2006, 2022 The Temple of The Presence www.TempleOfThePresence.org

Comentários